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La visión gótica de la Catedral de Toledo

La Catedral de Toledo comenzó a construirse en 1226. La ciudad -central en la historia de la España Medieval- fue capital del reino visigodo, con su correspondiente iglesia primada que fue destruida durante la ocupación musulmana dando lugar a una mezquita. Recuperado por los cristianos en el año 1085, se tomo la decisión de la construcción este edificio fue tomada en tiempos de Fernando III por el arzobispo toledano Rodrigo Jiménez de Rada. Allí, la dinastía castellana mostró la importancia que la ciudad tenía para la corona, lugar de enterramiento de la mayor parte de los reyes de la dinastía Trastámara;  Juana y Felipe el Hermoso se proclamaron reyes de Castilla en el templo. Es una catedral a la altura de la capital de un imperio, que perderá dicha categoría en 1561, cuando Felipe II decide trasladar la corte a la villa de Madrid.

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El Codex Purpureus Rossanensis y la influencia bizantina

Cuando se piensa en las representaciones artísticas bizantinas, inmediatamente, la mente se dirige por asociación a las maravillosas expresiones que pueden encontrarse en Rávena, Italia, en la antigua Constantinopla (la actual Estambul, en Turquía) o en algunas excepcionales muestras documentales supervivientes en otros sitios diseminados por Europa. Un claro ejemplo de la riqueza y detalle del arte documental bizantino puede hallarse en el llamado Codex Purpureus Rossanensis, uno de los manuscritos bíblicos iluminados más antiguos del mundo, el cual gracias a sus elaboradas y preciosas miniaturas es considerado por los estudiosos como una obra maestra del arte bizantino.

Compostela Foto Pórtico Gloria e interior . art .Biolcati

La Catedral de Santiago de Compostela

A principios del siglo IX se produjo el descubrimiento de la que se suponía era la tumba del apóstol Santiago en un campo en Galicia por parte de un ermitaño; lo cual generaría no sólo el poblamiento de los alrededores (origen de la futura ciudad de Compostela) y el establecimiento de una pequeña iglesia con status catedralicio por parte de Alfonso II de Asturias, sino también el inicio de peregrinaciones paneuropeas (el “Camino de Santiago” o “Camino”) para visitar las supuestas reliquias del santo.[1] Varios de estas rutas atravesaban Francia y confluían en Roncesvalles, en los Pirineos. A lo largo del “Camino” se instalaban enfermerías, hospedajes e iglesias para la asistencia de los peregrinos; y, gracias a dicha ruta, se produjo una influencia europea y un crecimiento demográfico-económico en las aldeas del norte de España por las que pasaban los peregrinos. También gracias al Camino, se expandió el Románico debido a la presencia de los monjes benedictinos originarios de la abadía de Cluny. [2] Este estilo arquitectónico dio forma no sólo a las iglesias a lo largo del Camino (que venía de Francia y atravesaba el norte de España), sino también a la propia catedral de Santiago (en su versión de 1075, ya que la primitiva iglesia, que había quedado pequeña, habría sido reemplazada por otra que Almanzor destruiría en el s. X).[3]

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Las Crónicas de Alfonso III

Largos años gimió en la opresión la patria de los árabes, y estos hubieron de pagar sus tributos por medio de sus caudillos al rey de Babilonia, hasta tanto que se eligieron un rey y afirmaron su trono en Córdoba, ciudad patricia. Los godos sucumbieran, unos al filo de la espada y otros a los impulsos del hambre. Sin embargo, algunos de regia estirpe se salvaron, dirigiéndose a Francia, y otros, la mayor parte, penetraron en el país de los astures, y eligieron por su príncipe a Pelagio, hijo del duque Favila y de sangre real. Mas tan pronto tuvieron de esto noticia los sarracenos, enviaron a Asturias un ejército innumerable, bajo el mando del duque Alkaman, que invadiera a España con Tarik, y de Oppas, obispo metropolitano de la sede hispalense, hijo del rey Witizano, por cuya traición perecieran los godos”.[1]

Detalle de uno de los vitrales del coro de la catedral de Chartres (París, Francia), donado por el gremio de panaderos. La importancia de dicho grupo se refleja en que aparecen representados varias veces en el conjunto de vitrales dedicado a la historia de los Apóstoles (construido entre 1210–1225).

Los oficios en la Edad Media: El panadero en Le Livre des Métiers

A principios del siglo XIII, de la mano del creciente urbanismo, las organizaciones artesanales y mercantiles se fueron complejizando hasta volverse profesionales y, por lo tanto, fueron necesarias establecer normas de producción y organización. Durante el reinado de Luis IX de Francia -San Luis- el preboste de Paris, Etienne Boileau, realizó, junto con los principales representantes de cada oficio de la ciudad Le Livre des Métiers. En él reunían los reglamentos sobre la policía, la industria y los oficios de París; entró en vigencia hacia el año 1268, transformándose en un modelo para posteriores regulaciones en otras ciudades europeas. La obra dotó a las corporaciones de una codificación y estableció las normas generales para las asociaciones corporativas de obreros y artesanos, regulando su organización y privilegios.

Portada de Entre el Cielo y la Tierra. El papel de los eclesiásticos en los círculos de poder en los reinos ibéricos (1369-1504).  José Antonio Chelle Ortega, Marcos García Isaac, Oscar Villarroel Gonzalez (Coord.). Madrid, Ed. La Ergástula, 2019, 157 págs. ISBN: 978-84-16242-69-2

Entre el Cielo y la Tierra. El papel de los eclesiásticos en los círculos de poder en los reinos ibéricos (1369-1504).

El presente libro es una antología de trabajos realizados por profesores e investigadores de la Universidad Complutense de Madrid y de otras instituciones, con colaboración del Grupo de Investigación Consolidado UCM 930369 y del proyecto de investigación HAR2016-76174-P “Expresiones de la cultura política peninsular en las relaciones de conflicto (Corona de Castilla, 1230-1504)”. El eje temático que atraviesa la obra es la relación simbiótica entre los poderes religiosos y políticos en la península ibérica durante la Baja Edad Media.

Arquetipos de buena y mala mujer en las leyendas de Castilla: Un recorrido comparativo por los deberes conyugales de las mujeres de la alta nobleza castellana en los siglos X/XIII.

Afirmaba Georges Duby que, en el siglo XII, y probablemente en toda la Edad Media, “la paz social, descansaba en el matrimonio”[1]. Hasta finales del siglo IX el parentesco se estructuraba de modo horizontal, hombres y mujeres en un mismo plano, pero este sistema fue sustituido por la agnatio, un sistema vertical que se basaba en el linaje por línea paterna y que significó una gran disminución de los derechos hereditarios de las mujeres Entre los siglos X y XII, se consolidó en Francia e Inglaterra y en la Península Ibérica, por lo menos en Cataluña. En Castilla y León se manifestó a partir del siglo XIII a través de la práctica de dos instituciones jurídicas, la mejora y el mayorazgo, aunque no lograron afianzarse hasta mediados del XIV. Este proceso provocó la formación de pequeñas dinastías, aferradas a su nobleza y a su patrimonio para quienes , por lo tanto, el poder aumentar la importancia de su familia a lo largo de la historia, la reconstrucción de sus linajes era lo primordial. Las crónicas jugaron un papel crucial en estos procesos, fundamentales en la Baja Edad Media, por ejemplo, para relacionar a familias como los Mendoza, los Castro y los Haro, con la dinastía condal castellana desde Nuño Rasura hasta Fernán González y especialmente con la figura de Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid.

Viajes a la Edad Media II: los normandos

Hace más de mil años, un grupo de vikingos dejó sus barcos y se instaló en el norte de Francia convirtiéndose en poderosos guerreros y refinados gobernantes que conquistaron todo lo que estuvo a su paso. En un par de décadas, se convirtieron en los señores del sur de Italia y en reyes de Inglaterra, fueron protagonistas en las Cruzadas y príncipes en Asia Menor. Se les conoció rápidamente por toda Europa como los “hombres del norte” o Normandos y fueron temidos y respetados por todos, sometiendo la voluntad de papas y emperadores. Pero también fueron los constructores de una civilización imponente. Tras las épicas batallas y conquistas, se levantaron grandiosos palacios, castillos, monasterios y catedrales. En este viaje visitaremos estos espectaculares lugares que alguna vez estuvieron bajo su dominio, conocernos el legado cultural y artístico que dejaron y entenderemos cómo este grupo cambió los destinos de Europa en tan poco tiempo.