Vikingos

Vikingos es un claro ejemplo del éxito que tuvieron en los últimos años las series televisivas de carácter dramático-históricas, contadas al mejor estilo Hollywood. En definitiva, la tradicional percepción sobre los vikingos concentra ciertos elementos que responden a las exigencias del gusto de hoy en día, como son las escenas eróticas y bélicas. No obstante, la ambición del creador Michael Hirst – quien escribió también Los Tudors– es fascinar a una audiencia con una época y una cultura. Y, en realidad, lo logra.

A pesar de errores de orden crono- lógico, la producción del programa se tomó un gran trabajo. Reconstruyó una civilización importantísima para el legado europeo, de la cual todavía existen muchas controversias en el campo académico acerca de su desarrollo histórico interno.

Si bien el ritmo es un tanto lento en lo que se refiere a las líneas que enmarcan el drama de esta tempo- rada, Vikingos cautivó y capto a una gran audiencia debido a que logró reconstruir la esencia de una época y de una cultura. Tal como lo indica su título, el objetivo de la serie parece estar más enfocado en retratar el corazón de una civilización y de un tiempo, que en des- arrollar una intriga en la narrativa lo suficientemente rápida

Afiche promocional.

En concreto, la serie narra ambiciosamente la vida del legendario Ragnar Lodbrok, un controversial personaje nórdico del cual existen muchas dudas y teorías acerca de cuál es la verdadera dimensión histórica.

En este caso, Vikingos le adjudica el papel del responsable del comienzo de lo que se llamó historiográficamente como la Era Vikinga. Es decir, el momento en el que estos germanos de Escandinavia entraron en escena en la historia escrita de Europa.

En esta primera temporada, podemos ver tanto el panorama de Escandinavia para finales del siglo VIII, como también el primer contacto que tienen sus hombres con el resto de Europa. En cierto modo, el escritor Hirst tiene la intención de mostrar cómo se desató la expansión vikinga hacia el oeste, proceso que derivó con el tiempo en una posterior colonización y fusión cultural.

Ahora bien, debido a la ambición de su proyecto, la serie merece un análisis sobre su rigurosidad histórica. Los aciertos de la misma están más ligados a las costumbres, tradiciones, leyendas y a la organización, mientras que los grandes errores están relacionados con los personajes históricos y la cronología.

En este orden de ideas, la serie ofrece un delicado retrato estético de las características alrededor del folklore nórdico, en lo que se refiere a su cosmovisión y tradición mítico- religiosa. No obstante, cabe recalcar que a diferencia de otras series de tinte medievalista como lo es Games of Thrones, en Vikingos nunca se llega a un plano fantástico.

Por un lado, Vikingos reproduce como el arte de la guerra estaba fundamentado por una sólida base religiosa que es compartida por todos los miembros, incluidas las mujeres. La serie muestra de forma correcta las costumbres ligadas a la esfera privada y a la familia. Los miembros de la misma eran responsables de su educación militar y de cuidar los bienes de la familia, como también de vengar su muerte.

En este sentido, abundan las simbologías, los rituales, los funerales, como también los relatos sobre los dioses, el Valhalla y el Ragnarok, es decir el fin de los tiempos. A pesar de ciertos errores mínimos –como que el templo Uppsala se encontraba en las alturas, mientras que en verdad estaba en un valle– los escritores quisieron mostrar la costumbre que tenían los vikingos de viajar cada nueve años a aquel lugar, donde se hacían sacrificios y rectificaba la devoción a los dioses. Allí se aprovechaba la ocasión para realizar un Thing general, es decir una asamblea en donde acudían hombres libres de las diferentes partes de Escandinavia, con el fin de tratar temas que sean de interés de todas las regiones.

Cabe destacar que la serie reconstruye el funcionamiento de las asambleas a nivel local, en donde cada hombre libre, a pesar de su influencia, contaba como un voto. En los Things, se trataban los destinos de las expediciones, como también se condenaba a aquellos que encontraban culpables de forma unánime. Empero, Vikingos comete algunas faltas con referencia a ciertos aspectos. Por un lado, acierta en que si un hombre había cometido un crimen, debía informárselo a alguien para que sea testigo de su acto, por lo que no podía pasar por más de tres casa sin revelar el hecho. Además, es correcta la forma que tenían los duelos y la posibilidad de convertirse en Jarls si estos eran retados y por consiguiente derrotados, como también la vaga relación que tenían estos jefes con los reyes, quienes eran respetados con una preeminencia solemne, ya que no tenían autoridad práctica más que en sus posesiones reales.

En lo que se refiere a la organización interna escandinava, la serie deja entrever que si bien había una conciencia de que conformaban una 

entidad cultural, los localismos eran muy marcados. Probablemente para la segunda temporada, se comience a ver el proceso que se dio para el siglo IX de con- formación y confrontación de los diferentes reinos, que responden a los regionalismos de los daneses, suecos y noruegos como también a las disputas por las tierras, elemento recurrente en esta temporada.

Los mayores errores históricos provienen del fundamento cronológico y de la relación entre varios personajes históricos. Ante todo, Vikingos alega que los escandinavos desconocían los territorios al occidente y que nunca habían navegado en dicha dirección, siendo Ragnar el primero que lo hace. Fue una cuestión de tiempo que los daneses se embarcaran desde las tierras noroccidentales de Europa que habían explorado, hacia las costas orientales de Inglaterra. En este sentido, antes del ataque al monasterio de Lindisfarne en 793, los vikingos conocían las historias de Inglaterra, no sólo por los antiguos germanos que habían emigrado hacia esos horizontes, sino por la información que circulaba en las nuevas redes comerciales que habían aflorado después del desmembramiento del Imperio Romano.

A modo de conclusión, si bien la serie comete graves errores cronológicos, algunos como en el caso de la vida personal de Ragnar son un tanto justificables. Esto se debe que, por la escasa información, las contradicciones y falta de consenso sobre su persona, es entendible que, en su representación televisiva, su historia esté basada tanto en documentos y también manifieste una versión propia.

En suma, la clave para comprender lo interesante de Vikingos se encuentra en la reconstrucción estética de una atmósfera histórica apropiada, que tiene el objeto de hacernos creer que podemos ver cómo era la otra cara de un pueblo estigma- tizado. Debido a los aciertos en cuanto al retrato y al juego de encuentro entre civilizaciones contrapuestas, podemos decir que Vikingos propone una buena introducción al corazón de una cultura tan compleja en su estudio.

Florencia Hidalgo
Pontificia Universidad Católica Argentina

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